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¿Cómo hacer que mi hijo amplíe sus intereses e introducir nuevas variantes de juego? Es la pregunta que acusa la cabeza de muchas familias cuando recurren a nosotras pidiendo ayuda y/o consejo.

Sabemos que en muchas ocasiones se nos agotan las ideas y parece que nada funciona o, por el contrario no conseguimos que los peques se enganchen a nada en particular durante un período de tiempo prolongado. En la situación en la que nos encontramos actualmente e intentando poco a poco retomar esa tan ansiada normalidad…. Nace en muchas ocasiones un sentimiento de frustración al vernos incapaces de ofrecer alternativas de juego que motiven a nuestros niños/as y verdaderamente disfruten de ellas de manera funcional.

Ante este tipo de controversias, hemos de entender que la ampliación de intereses en el caso de niños/as que presentan dificultades en su desarrollo es una carrera de fondo. Hemos de ser pacientes y comprender que presentarles actividades que susciten su interés o sean motivantes es un proceso y por lo tanto, no es algo que se dé de manera instantánea.

¡Al lío!

Lo primero que tenemos que buscar es un reforzador que ya exista y del que el niño/a ya haga uso. Esto ha de ser algo que le guste mucho, como algún tipo de juguete u objeto de apego para él/ella (refuerzo tangible), cosquillas, carantoñas, volteretas, juegos que impliquen interacción con el adulto… (refuerzo social) o algún tipo de comida de la que disfrute y que podamos utilizar para desarrollar este proceso (refuerzo primario). Se ha de procurar que sea algo que llame mucho su atención y resulte realmente un elemento muy motivador para él/ ella.

De igual forma, es recomendable que sean cosas que se utilicen únicamente en el momento en el que se va a intentar condicionar nuevas actividades de manera positiva, para que, de está manera el/la peque haga una asociación y le ayude a contextualizar los momentos de juego. Así mismo, el reforzador que estamos utilizando no perderá su valor de forma rápida pues el niño/a tardará más en cansarse de él.

El segundo paso, sería tratar de introducir lo que queremos condicionar, por ejemplo, un puzzle. Esto ha de realizarse en la mayoría de los casos de manera progresiva, mediante aproximaciones sucesivas. La mejor forma de realizarlo es intercalando el uso del reforzador del que ya disponemos con el elemento nuevo, es decir, combinar ambos. En el caso de la realización de un puzzle y si contamos por ejemplo, con pompas como refuerzo potente. Haremos pompas mientras reforzamos de manera efusiva cada una de las aproximaciones que lleve a cabo el/la peque en referencia al uso del puzzle de manera funcional.

En muchas ocasiones y sobre todo en los primeros momentos, deberemos ayudar al niño/a a que realice el juego con nuestra ayuda que puede ser bien física (poniendo las piezas con él/ella), parcial (recordando mediante variados tipos de gestos que lo haga, ayudas físicas leves…), verbal “pon la pieza”, frases de aliento… O simplemente con nuestra presencia al inicio, que fomentará que se concentre más en la tarea en cuestión y ayudarle será más fácil si podemos hacerlo de manera rápida y estando presentes.

Hemos de tener en consideración que las fases de ayuda y la latencia con la que cada niño/a cuenta manteniéndose, haciendo o probando algo nuevo es algo subjetivo de cada peque. Por lo que, si le produce rechazo la introducción de una nueva actividad ésta tendrá que darse de manera sucesiva y lo más importante, con mucha paciencia por nuestra parte. Primero una pieza- pompas e ir aumentando el número de piezas que va poniendo sin necesidad de en este caso, recibir las pompas de manera inmediata.

Una vez identificada el tipo de ayuda que hemos de dar a los peques para condicionar que comiencen a jugar con otras cosas, se intentará ir retirando el reforzador potente (pompas). Es importante que entendamos que como se ha mencionado con anterioridad, todo esto es parte de un proceso por lo que, la retirada del reforzador no puede darse de manera abrupta sino como siempre, progresiva y en consecuencia a la fase en la que nuestro niño/a se encuentre.

Es decir, si el niño/a necesita de la combinación de muchas pompas y ayuda física para realizar el puzzle, se intentará reducir el número de pompas necesarias para que ponga las piezas o incrementar el número de piezas que encaja para recibir pompas. De igual forma, cuando veamos que con ayuda que hemos predeterminado ya realiza la actividad sin queja y de manera óptima se irán retirando éstas de la misma manera.

El objetivo principal del condicionamiento de reforzadores es que, los peques se interesen por juegos, juguetes nuevos, elementos que estén relacionados con su entorno… Lo que posibilitará que estén más conectados con el entorno que les rodea y fomentará que quieran explorar nuevos elementos y que todo esto sean capaces de hacerlo de la manera más autónoma posible. Por lo que, el objetivo final será que el adulto pueda retirarse mientras el niño/a, con la máxima autonomía posible consiga hacer el puzzle sin necesidad de pompas o ningún tipo de refuerzo externo sino simplemente porque ha aprendido a disfrutarlo.

¡Ánimo cada vez queda menos!

Eva González Barrio

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