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El aprendizaje y desarrollo es consecuente a la capacidad individual de procesar la información y sensaciones que obtenemos mediante la continua interacción con el entorno.

Dicha interacción, supone un aumento de experiencias sensoriales y estímulos que, siendo significativas, favorecen una respuesta y comportamiento adaptados al contexto y una mejora de la habilidad de procesamiento y aprendizaje.

Los sistemas sensoriales son los encargados de que se den los procesos anteriormente citados, puesto que se consideran básicos en la maduración del sistema nervioso central, favoreciendo el desarrollo cerebral y permitiendo la interpretación e integración de la información sensorial a nivel cognitivo, motriz, de lenguaje, conducta, etc.

Actualmente, y debido a la situación de alarma ante la que nos encontramos por COVID-19, el contexto y entorno que nos rodea se ha visto reducido considerablemente, haciendo inaccesibles lugares habituales y recurrentes según nuestros intereses o necesidades diarias.

Esta situación ha supuesto un cambio drástico en la forma de vida de toda la sociedad, pero podemos hacer especial hincapié en el cambio que ha supuesto para los más pequeños, viéndose reducido su espacio de juego, de conocimiento, información y sensaciones que obtenían mediante la interacción y experimentación con el entorno.

Todos los estímulos que el niño/a puede recibir de forma externa, son favorecedores para su desarrollo, debido a que la actividad cerebral en la infancia es altamente dinámica y se encuentra en un momento muy receptivo al aprendizaje continuo gracias a su plasticidad neuronal, pero… ¿Cómo se pueden obtener variedad de experiencias sensoriales y estímulos para el favorable desarrollo de nuestros hijos/as prescindiendo de espacios anteriormente estimulantes para ellos?

Para abordar el tema de la Integración Sensorial en casa, sería conveniente realizar un plan de actividades personalizado en función de las necesidades, intereses y preferencias individuales de nuestros hijos, que proporcione la información sensorial que cada niño necesita para mantener la concentración y organización/regulación a lo largo del día.

Dicho plan supondría, entre otras, modificaciones en el ambiente que permiten al niño mantener un adecuado nivel de atención y alerta. El control ambiental permite modificar la cantidad de estímulos, pudiendo retirar aquellos que puedan ser aversivos o facilitar estímulos cuando el niño necesita una mayor cantidad de ellos. Algunas pautas que podemos aplicar en el hogar pueden ser:

  • Establecimiento de hábitos y rutinas.
  • Modificaciones en el ambiente físico para la creación de espacios diferenciados según el fin de cada uno de ellos.
  • Minimizar distractores.
  • Mantenimiento de un entorno limpio, ordenado y con los estímulos necesarios.
  • Creación de espacios de relajación donde el fin del aporte sensorial sea la “vuelta a la calma”.

Como padres, sería conveniente fomentar el juego, involucrar al niño en actividades y ser sensible a las reacciones de nuestros hijos ante las actividades presentadas.

Considerando que existen diferentes vías de entrada sensorial, se pueden proporcionar una serie de experiencias que resulten enriquecedoras y que favorezcan al desarrollo de nuestros hijos. Dichas experiencias se pueden crear a través de actividades variadas en las que existan componentes estimulantes en relación a los diferentes sentidos o mediante utilización de:

  • Luces de diferente color e intensidad.
  • Objetos de diferentes tamaños, colores, texturas y consistencia.
  • Utilización de instrumentos y reproducción de sonidos de diferente intensidad.
  • Pelotas, aros, cuerdas, cojines, colchonetas.
  • Botes aromáticos.
  • Masajeadores, bolsas de calor y frío.

Las reacciones individuales de cada niño dando respuesta a una actividad, puede ayudar a los padres a guiarse en las actividades que serán más beneficiosas para su desarrollo e incluso pudiendo realizar modificaciones en las mismas según la respuesta que se quiera conseguir.

Cuando existe una carencia de habilidades y herramientas para moldear y organizar la información sensorial, se producen diversos problemas en el procesamiento de la información (atención, memoria), percepción… además de problemas de autorregulación de las emociones y la conducta, así como también problemas de control.

La integración sensorial en relación a los problemas de conducta en niños con TEA, pueden tener su origen en múltiples causas como falta de flexibilidad y rigidez ante los cambios, dificultad a nivel comprensivo y expresivo, evitación, estados de salud, etc. Ante esto es de especial importancia realizar un análisis de dichas conductas para determinar cuál  de ellas puede tener una base sensorial.

La pauta sobre hasta dónde debe ser estimulado la marcará el propio niño, toda vez que no se debe forzar el desarrollo psíquico y debe respetarse cada etapa de su desarrollo porque éstas están demarcadas por los llamados períodos críticos.

Miriam Paredes Zazo

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