Skip to content

En el artículo de hoy vamos a hablar un poquito más acerca de las terapias intensivas que realizamos en Abaloo.

El concepto de terapia intensiva con el que nos sentimos más identificadas es aquel que permite que los aprendizajes de los niños con los que tratamos sean contextualizados y significativos en todas las áreas de su vida. Para esto, la intervención que realizamos ha de tener una presencia en el día a día como para permitir que permita que todo esto se lleve a cabo.

Para nosotras es más significativo que los niños con los que tratamos tengan una estructura y hábito de trabajo diario que llevar a cabo una intervención aislada pero de una gran intensidad horaria.

Es decir, aunque la terapia se realice todos los días 2 horas, lo que tiene más peso es que se realice con asiduidad, sistematicidad y constancia, de modo que el tratamiento continúe y se extrapole a todos los contextos posibles que influyen en la vida del niño.

Dicho esto, voy a pasar a analizar un poco más extensivamente la labor que hacemos en una de estas intervenciones.

En este caso, los niños con los que realizamos la intervención son hermanos gemelos, actualmente tienen 4 años. El tratamiento comenzó cuando ambos tenían 2 años de edad. La terapia de cada uno es individualizada pues cuentan con necesidades dispares.

Una de las ventajas principales de la realización de intervenciones intensivas es que nos brinda la oportunidad de actualizar los objetivos de las programaciones de manera mucho más continua y fiel al nivel de habilidad que presenta el alumno. Al intervenir con ellos todos los días nos permite responder de manera más rápida y efectiva a posibles problemáticas derivadas de programación y/o conductas disruptivas.

De igual forma, el avance se ve afectado consiguiendo los objetivos de manera más inmediata. Colateralmente facilita estemos más cerca de las familias, escuchar y atender sus necesidades así como mantener una comunicación más activa, de modo que conozcan en todo momento el nivel y situación de su hijo.

En el caso de estos peques tuvimos que trabajar habilidades pre-requisitas que por etapa evolutiva ambos debían tener pero no se daban de manera espontánea.

Trabajamos mucho habilidades previas que los niños necesitan tener a edades tempranas para posteriormente desarrollar el lenguaje y habilidades más complejas en general.

Este trabajo, se efectuó principalmente a través del condicionamiento de actividades y estructuras de trabajo de manera positiva, basándonos siempre en los intereses de ambos niños y fomentando el descubrimiento de nuevos juguetes y tipos de juego.

Les ayudamos a entender el funcionamiento funcional de los objetos y ampliar el repertorio de objetos, animales, juguetes, categorías semánticas conocidas, etc.

Está intervención, vigente actualmente, ha tenido una gran evolución y en el momento actual nos encontramos tratando el lenguaje funcional de ambos niños que ya hablan y se comunican, juegan y aprenden a través de experiencias naturalizadas y generalizadas de forma muy similar a cualquier niño de su edad.

Esto ha sido posible, en gran parte, a la continuidad de la terapia y sus aprendizajes, entrenando desde la generalización y aplicando los conocimientos adquiridos a otros contextos naturales, mejorando su calidad de vida y por ende, la de su familia.

Play Video