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ÉL.

Pongamos que mi nombre es Alberto. Comencé  la terapia con un año  y medio. En ese momento no comprendía los mensajes de otras personas y tampoco tenía los medios para expresar todo lo que sentía, quería y vivía. Me  costaba responder a mi nombre aunque miraba bastante bien a los ojos de las personas. No imitaba las acciones que realizaban otras personas, no sabían muy bien que me pasaba; realmente era un niño muy inteligente pero hacía pocas cosas como mis compañeros de guardería sí que hacían.

Mis padres, con su esfuerzo, empezarían a llevarme a un centro donde había algunas chicas y chicos. Una señorita estaba conmigo y trataba de enseñarme cosas, después cuando yo lo hacía bien me hacía cosquillas me daba sustos, o me dejaba objetos rojos (mi color favorito es el rojo 😀 ).

Poco a poco fui capaz de dar palmas, de tocarme la cabeza, de tocar un tambor y de hacer muchas cosas cuando mi terapeuta lo hacía; Iba aprendiendo y entendiendo la imitación. Comencé a comprender el lenguaje de otras personas y a la vez, ellos empezaron a aprender cuál era mi lenguaje. Era capaz de entender mensajes sencillos que me decían y como se llamaban las cosas que me rodeaban.

También aprendí a decirlas, a pedirlas! Recuerdo que al principio decía muchas veces la misma sílaba: “mamamamama”, pero ya era capaz de repetir nuevas sílabas que mi terapeuta o mis padres me decían. Así es cuando comencé a decir la palabra agua, a responder a cómo hacia el lobo o a nombrar a mi mamá y a mi papá, pedir el bibe y en fin, a utilizar sonidos para comunicar.

Mis terapeutas decidieron que era el momento de trabajar también en la guardería con mis compañeros. Al principio no me gustaba mucho estar con ellos, no entendía bien sus comportamientos y me sentía a veces un poco agobiado. En la asamblea, cuando mi seño cantaba canciones yo no las repetía. Llevaba pañal y solo me gustaba comer purés.

Poco a poco (también con mucho esfuerzo de mis papis, de todas mis profesoras y terapeutas) comencé a cantar canciones, a realizar todos los bailes y juegos que hacían mis compañeros, a participar, a sentirme tranquilo y divertirme con ellos. En hacer fichas era el mejor de mi clase!

Actualmente tengo 3 años y voy al cole (es mi primer año), no llevo pañal y casi siempre pido que me lleven al baño cuando lo necesito. Como de todo, soy muy glotón! En el cole me va genial; conozco más colores, formas y números que mis compañeros. Me he adaptado sin dificultad, ya que ahora mismo estoy solo con mis compañeros y mi profesora. Me cuesta un poco más contar cosas  o relacionarme con mis compañeros que a los demás, pero soy inteligente, alegre y uno más en el grupo. Soy feliz y seguiré trabajando y aprendiendo con ayuda de mis papis, profesores y terapeutas.

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