Atención y permanencia en autismo: ¿por qué algunos niños cambian rápido de actividad y otros se “enganchan” demasiado?

Uno de los temas de preocupación más recurrentes en familias o centros escolares es la falta o excesiva permanencia en la tarea que muestran los niños con autismo. En muchas ocasiones parece que el niño no logra permanecer prácticamente nada de tiempo en una actividad (falta de permanencia) mientras que, en otras, el niño parece quedar “enganchado” en la actividad (atención hiperfocalizada) y es muy difícil sacarlo de ahí.

Ambos comportamientos son una muestra de cómo funciona el cerebro de los niños y niñas con TEA, que procesan la información de forma diferente especialmente en áreas como la flexibilidad cognitiva, las funciones ejecutivas o la regulación sensorial. Ambas situaciones son muy comunes y pueden darse a la vez en el mismo niño. Vamos a hablar de cada una de ellas más detenidamente.

Falta de permanencia en la tarea

Ocurre cuando la persona:

  • Cambia de actividad a los pocos segundos, incluso siendo una actividad de su agrado.
  • Se levanta de la mesa frecuentemente: no termina el desayuno, deja a medias la ficha del cole…
  • No consigue terminar tareas que requieran más de 1 o 2 minutos.
  • Dificultad para hacer tareas simultáneas o complejas.

Esta inatención debe diferenciarse del Trastorno por Déficit de Atención que, aunque puede compartir esa dificultad para mantener la atención, se manifiesta de forma diferente y se debe a causas de otro tipo.

Algunas estrategias para trabajar la atención:

  • Acortar las tareas: comienza con un tiempo controlado de, por ejemplo, 30 segundos, para aumentarlo progresivamente. Lo importante es ajustar un tiempo en el que la tarea sea un éxito.
  • Elegir actividades motivadoras: al principio, podemos utilizar los intereses del niño para aumentar el tiempo en la actividad y, poco a poco, introducir juegos o ejercicios nuevos. 
  • Usar el refuerzo positivo: alternar una tarea breve con un juguete favorito es un procedimiento muy efectivo. Por ejemplo, 30 segundos poniendo construcciones (tarea a trabajar) y 15 segundos lanzando una pelota (juguete favorito), luego 30 segundos más con construcciones, y así sucesivamente.
  • Reducir distracciones: ruidos, otros juguetes a la vista, información no relevante en la ficha escolar… 

Excesiva permanencia o hiperfocalización

Ocurre cuando:

  • El niño se fija en un estímulo concreto (letras, colores, sonidos…) y le es muy difícil prestar atención a otros elementos. Por ejemplo, se queda mirando las ruedas de un coche en lugar de jugar con él.
  • Dificultad para cambiar de una tarea a otra.
  • Enganche en esos intereses restringidos como herramienta de autorregulación cuando hay un entorno sobreestimulante.
  • Malestar cuando se “corta” ese enganche.

Esta hiperfocalización no es negativa por sí misma, pero puede volverse problemática cuando limita la participación del niño o niña en su entorno, su aprendizaje o las actividades del día a día.

Algunas estrategias para ayudar a tu hijo cuando se engancha demasiado son:

  • Anticipación para marcar el fin de una tarea: no interrumpas bruscamente la actividad o juego, es mejor utilizar temporizadores visuales u otros elementos que marquen cuando se va a terminar.
  • Combina su interés con una nueva actividad: como hemos comentado antes, partir de intereses o juegos favoritos para introducir los nuevos es una forma útil de trabajar la atención. Por ejemplo, si a tu hijo le gustan los coches, utilizar construcciones para hacer un circuito, trabajar los nombres de los colores con los propios coches, etc. En lugar de quitar esos intereses, verlos de forma más amplia para añadir pequeñas variaciones.
  • Incluir descansos o esperas en mitad de la tarea: Por ejemplo, en lugar de cortar una tarea para comenzar una nueva, podemos hacer una “pausa” o esperar un minuto para luego seguir jugando.

¿Por qué la atención de mi hijo es así?

La permanencia en la tarea y la hiperfocalización son un reflejo de la forma que tienen los niños y niñas con TEA de procesar el mundo y puede ocurrir por múltiples razones:

  • Procesamiento sensorial: la alta o baja sensibilidad a los estímulos típica del autismo puede hacer que, ante sobrecarga sensorial (entornos con mucho ruido o distracciones) la atención se disperse, así como, ante estímulos placenteros, se centre la atención de forma excesiva.
  • Intereses restringidos y motivación: los niños con TEA suelen tener menos intereses y muy específicos lo que hace que, ante tareas no ligadas a ese interés, no muestren motivación. 
  • Funcionamiento ejecutivo: las funciones ejecutivas (la planificación, el control de impulsos, la flexibilidad cognitiva…) se muestran alteradas en el TEA, lo que puede provocar esa dificultad para iniciar tareas, para mantenerlas o para cambiar a otra actividad.

¿Por qué es tan importante abordar estos problemas de atención?

Estas dos particularidades no solo afectan al rendimiento académico, también pueden impactar en áreas como las rutinas de la vida diaria, la participación en juegos o actividades con los otros, las transiciones del día a día, seguir el hilo de las conversaciones…

La buena noticia es que, con el tiempo, la atención (en su exceso o su defecto) puede mejorar en gran medida. Poco a poco, los niños permanecen más tiempo en actividades, cumplen las transiciones con mayor éxito, varían los juegos, participan más en tareas guiadas… Con los apoyos adecuados, ambos extremos pueden convertirse en oportunidades de crecimiento.