Los primeros días con un hijo con autismo.

Al recibir un diagnóstico de autismo a veces surgen en la familia muchas dudas, emociones contradictorias y un sentimiento de duelo que, en muchas ocasiones, son difíciles de gestionar. Independientemente de si intuías la noticia o llegó de forma inesperada, es natural sentirse confundido, cuestionarse la veracidad del diagnóstico y sentirse solo.

Los primeros días están llenos de preguntas y, en este artículo, vamos a darte estrategias para acompañarte en este proceso, ordenar tus prioridades y ofrecerte claridad en un momento tan abrumador.

Entender el diagnóstico

En primer lugar, comprender qué significa el Autismo es esencial para comprender cómo tu hijo o hija percibe el mundo, cómo aprende, dónde pueden encontrarse más dificultades y cómo apoyarle mejor. 

  • Conoce los criterios de autismo: básicamente dificultades en comunicación e interacción social así como patrones de comportamiento o intereses restringidos.
  • Entender cuáles son las necesidades específicas de tu hijo o hija en concreto, ya que cada niño es distinto, así como todas sus fortalezas.
  • Comprende que el diagnóstico abre puertas a apoyos, recursos, ayudas y adaptaciones, algo realmente beneficioso para tu peque.

Recuerda:

  • El autismo es todavía un trastorno de origen desconocido: actualmente se sabe que existen multitud de factores que pueden propiciar su aparición, desde trastornos genéticos a exposición a distintos factores ambientales durante el embarazo. El autismo no surge por malos padres, madres frías o ausentes, exposición a vacunas… No es tu culpa como madre o padre.
  • El autismo es un trastorno que acompañará a la persona durante toda su vida. No tiene cura. Sin embargo, con terapia y con los apoyos adecuados, los síntomas pueden disminuir y puede aumentar la calidad de vida del niño o niña de forma muy notoria.
  • El diagnóstico no cambia quién es tu hijo o hija; sigue siendo el mismo de siempre solo que, ahora, tienes más herramientas para acompañarle y enseñarle.

Primeras decisiones: pedir ayuda

En cualquiera de las situaciones, ante un diagnóstico o sospecha de cualquier trastorno del desarrollo, pedir ayuda y elegir un recurso o una intervención adecuada para el menor es esencial. Desde Abaloo, nuestra recomendación es:

  • Realiza una evaluación completa: el diagnóstico de autismo hace referencia a un amplio espectro de personas con habilidades y  necesidades muy diferentes. Valorar de forma específica el lenguaje, la motricidad o la conducta es muy importante.
  • Selecciona siempre terapias basadas en evidencia: en el caso del TEA incluyen una combinación de enfoques que se adaptan a las necesidades de cada niño, como puede ser el Análisis Conductual Aplicado, más conocido como terapia ABA, enfoque desde el que trabajamos en ABALOO, u otros como le DENVER, la metodología TEACCH…

No es urgente:

  • Elegir una terapia que sea “definitiva” o para toda la vida; siempre se puede cambiar. Es normal ir ajustando la intervención con el tiempo.
  • Plantearse decisiones a largo plazo, como puede ser el tipo de escolarización si todavía es muy pequeño; aunque sí conviene informarse con tiempo.

Hasta que la ayuda llegue…

En muchas ocasiones el comienzo de las terapias y el apoyo profesional puede tardar en llegar, por lo que, desde la calma y la empatía, puedes comenzar a observar y comprender a tu hijo. Lo que antes podría parecer desinterés o timidez en el niño, ahora tiene una explicación. La forma que tiene de comunicarse, si existen rigideces, su forma de relacionarse con los demás… ahora todo puede abordarse desde el conocimiento.

En estos primeros días, intenta también:

  • Identificar qué estímulos o situaciones le generan malestar o incomodidad.
  • Al mismo tiempo, observa qué cosas le gustan, con qué juega, cómo se divierte… 

Esta información será clave para, pasito a pasito, construir pequeños avances en casa.

Pequeños retos en casa

Existen pequeñas actividades que se pueden realizar en casa y son muy útiles para estos primeros días de contacto con el TEA.

  • Responder al nombre: Muchos niños con TEA tardan más en responder a su nombre pero esto es algo que podemos trabajar desde casa. Acércate y ponte a la altura de tu hijo, usa un tono alegre para decir su nombre una vez y, si te mira, celébralo con algo que le guste como cosquillas o un juguete. Evita usar su nombre en situaciones no controladas o para regañarle, asociándolo solo a experiencias positivas.
  • Atención conjunta: Trabajar la capacidad de los niños para compartir el foco de atención con los demás, como mostrar interés simultáneo. Señala algo de su interés como una pelota para fomentar que la mire, juega por turnos muy breves y crea momentos que inviten a compartir la atención.
  • Fomenta la comunicación: ofrece oportunidades para que tu hijo pida las cosas dejándolas fuera de su alcance, ayudale a señalar lo que quiere si todavía no habla, incita que diga algún sonido cuando pide un juguete, etc.
  • Juego funcional: puedes mostrar tú primero al niño cómo se usa un juguete o ayudarle a usarlo, juega por turnos breves como puede ser poner piezas en construcciones o alterna juguetes de su interés con juegos nuevos.

Construye una red que te acompañe

El autismo no solo afecta a tu hijo o hija, es algo que puede transformar toda la dinámica familiar. Contar con apoyo en estos momentos e incluir a quienes forman parte de su entorno cercano es crucial para una mejor adaptación de todos.

  • El autismo no es tabú: explica a familiares y amigos la situación de tu hijo o hija.
  • Pide apoyo profesional para tí si lo necesitas: la psicoterapia puede ayudar en estos momentos de “duelo” e incertidumbre.
  • Pide apoyo logístico: reuniones, terapias, trámites… no todo recae sobre tí.
  • Contacta con otros padres que ya recorren este camino; desde ABALOO podemos ayudarte.

¿Y después?

Con el paso del tiempo notarás que muchas de estas sensaciones iniciales han cambiado. Quizá tengas menos preguntas, o quizá con los nuevos retos de tu hijo surjan más dudas. Comprenderás mejor como piensa y siente tu hijo pero seguramente siga habiendo momentos en los que te sientas con la misma incertidumbre que en el inicio. 

Acompañar a tu hijo o hija con un autismo es un camino largo y lleno de altibajos pero, recuerda: lo importante no es hacerlo todo perfecto, si no avanzar con información, calma y comprensión. El camino está lleno de aprendizajes tanto para el peque como para tí.